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lunes, 24 de septiembre de 2018

Tarta de Zanahoria

Típica receta americana que está riquísima, llena de matices y con un olorcito que da pena cuando desaparece. Aunque lleve 350 gr. de zanahorias no sabe nada a zanahoria, pero queda un bizcocho muy jugoso, aromático y requeteesponjoso. Yo no le pongo mucho azúcar (lo necesario para que crezca bien en el horno) pero para los muy golosos, se pueden aumentar las cantidades como os indico en la lista de ingredientes. En el caso de la crema para cubrir la tarta el azúcar que puede incluso sustituir por edulcorante, sirope de ágave, pasta de dátiles o lo que utilicéis normalmente para endulzar.
¡Vamos al lío!

Ingredientes:
Para el bizcocho
350 gr. de zanahorias (ya lavadas y peladas; en bruto serán unos 410 gr. aprox.)
3 huevos (yo L)
200 gr. de azúcar (se podrían poner hasta 350 gr, así que a gusto del consumidor)
1 cucharadita de esencia de vainilla
250 gr. de aceite (yo de oliva virgen extra, pero si os parece muy fuerte, que sea de girasol). Se podrían echar hasta 350 gr. de aceite, pero a mi me gusta con esta otra cantidad.
350 gr. de harina (en mi caso de la preparada para bizcochos, que ya tiene levadura incorporada)
1 sobre levadura química = 16 gr. (sólo si la harina que pones es la normal de repostería. Si usas bizcochona, no hay que añadir levadura)
2 cucharaditas de bicarbonato
2 cucharaditas de canela molida
1 cucharadita de jengibre en polvo
30 gr. de nueces ya peladas (son opcionales)
1 pizca de sal

Para el relleno/cobertura
50 gr. de mantequilla sin sal
250 gr. de azúcar glass (se podrían poner hasta 350 gr, así que a gusto del consumidor)
250 gr. de queso crema (tipo Philadelphia)
1 cucharadita de zumo de limón
Canela para adornar

Preparación Tradicional:
Rallamos las zanahorias y las dejamos reservadas en un cuenco. Mientras, batimos los huevos con el azúcar y la vainilla, simplemente que queden bien mezclados, no hace falta que crezcan ni blanqueen. Añadimos el aceite y las zanahorias ya ralladas y mezclamos.
Ponemos a precalentar el horno a 180ºC.
Tamizamos en un cuenco la harina, la levadura (sólo si la harina no la llevaba ya incorporada), el bicarbonato, la canela, la sal y el jengibre y añadimos esta mezcla al vaso junto con las nueces hechas trocitos. Mezclamos sin batir en exceso.
Untamos el molde o los moldes en los que vayamos a hornear el bizcocho con aceite (yo uso dos moldes de Ø18, pero valdría uno de Ø24 también, aunque variando el tiempo de horneado). Vertemos la mezcla en el molde y horneamos a 180ºC. Si usamos dos moldes pequeños con 35 minutos sería suficiente, para un molde más grande necesitaríamos alrededor de 60 minutos. Para comprobar que el bizcocho ya está hecho, hacemos como
siempre, pinchamos en el centro con una aguja de punto o una varilla de pincho moruno o un cuchillo
de punta y, si sale limpio, es que ya está hecho. Si no, dejamos 5 minutitos más.
Dejamos enfriar y desmoldamos.
Si el bizcocho es lo suficientemente alto, lo partimos por la mitad para rellenarlo. Si no, usamos un bizcocho para la parte de abajo, ponemos el relleno y cubrimos con el otro bizcocho. En mi caso, con un bizcocho de los de molde de Ø18 me da para cortar y rellenar y el otro dejarlo congelado para otro día (si lo van a comer pocas personas, alrededor de 6. Si es para 12 hacen falta los dos bizcochos pequeños o el grande de Ø24).

Para el relleno, que también usaremos para cubrir por arriba el bizcocho, ponemos todos los ingredientes en un cuenco y mezclamos.

Con los bizcochos desmoldados, colocamos uno de base y echamos la mitad de la crema. Colocamos el otro bizcocho encima y cubrimos con el resto de la crema. Adornamos con un poco de canela o como más nos guste (figuritas de azúcar o de mazapán, zanahoria rallada...).

¡Lista para disfrutar!

Preparación con Thermomix:
Ponemos en el vaso las zanahorias, peladas y en trozos, y programamos 8 segundos a velocidad 5. Reservamos y, sin lavar el vaso, echamos los huevos, el azúcar y la vainilla y mezclamos 30 segundos a velocidad 5.
Añadimos el aceite y las zanahorias ya ralladas y mezclamos 5 segundos a velocidad 4.
Ponemos a precalentar el horno a 180ºC.
Tamizamos en un cuenco la harina, la levadura (sólo si la harina no
la llevaba ya incorporada), el bicarbonato, la canela, la sal y el jengibre y añadimos esta mezcla al vaso junto con las nueces hechas trocitos. Mezclamos 3 segundos a velocidad 6.
Untamos el molde o los moldes en los que vayamos a hornear el bizcocho con aceite (yo uso dos moldes de Ø18, pero valdría uno de Ø24 también, aunque variando el tiempo de horneado). Vertemos la mezcla en el molde y
horneamos a 180ºC. Si usamos dos moldes pequeños con 35 minutos sería suficiente, para un molde más grande necesitaríamos alrededor de 60 minutos. Para comprobar que el bizcocho ya está hecho, hacemos como siempre,
pinchamos en el centro con una aguja de punto o una varilla de pincho moruno o un cuchillo de punta y, si sale limpio, es que ya está hecho. Si no, dejamos 5 minutitos más.
Dejamos enfriar y desmoldamos.
Si el bizcocho es lo suficientemente alto, lo partimos por la mitad
para rellenarlo. Si no, usamos un bizcocho para la parte de abajo, ponemos el relleno y cubrimos con el otro bizcocho. En mi caso,

con un bizcocho de los de molde de Ø18 me da para cortar y rellenar y el otro dejarlo congelado para otro día (si lo van a comer pocas personas, alrededor de 6. Si es para 12 hacen falta los
dos bizcochos pequeños o el grande de Ø24).

Para el relleno, que también usaremos para cubrir por arriba el bizcocho, ponemos todos los ingredientes en el vaso y
programamos 20 segundos a velocidad 4. Yo, como no suelo tener azúcar glass, pongo con el vaso limpio y seco el azúcar y lo hago glass unos segundos a velocidad 10 y luego ya añado la mantequilla y el queso crema y mezclo.

Con los bizcochos desmoldados, colocamos uno de base y echamos la mitad de la crema. Colocamos el otro bizcocho encima y cubrimos con el resto de la crema. Adornamos con un poco de canela o como más nos guste (figuritas de azúcar o de mazapán, zanahoria rallada...).

¡Lista para disfrutar!

jueves, 10 de noviembre de 2016

Bizcocho de naranja

Jugoso y con un aroma impresionante, había tenido esta receta delante de mis narices durante años y hasta que no lo probé en casa de una amiga, no descubrí esta maravilla. Ahora ha pasado a ser uno de mis bizcochos preferidos. Es una de las recetas básicas de la Thermomix y realmente merece la pena probarlo.
Últimamente me ha dado por hornear todo en la panificadora, así que os pondré cómo hacerlo en el horno y cómo en la panificadora.

Ingredientes:
250 gr de azúcar
1 naranja entera sin pelar
3 huevos
100 gr de aceite de girasol (se puede sustituir por 100 gr de mantequilla)
1 yogur natural
250 gr de harina de repostería
1 sobre de levadura
1 pellizco de sal

Preparación tradicional:
Precalentamos el horno a 180ºC.
Lavamos muy bien la naranja y la cortamos en trocitos, de modo que podamos quitar los pipos, si tiene alguno. La ponemos en el vaso de la batidora y la hacemos puré (que quede con tropezoncillos).
Por otro lado, en una cazuela al baño María, montamos con ayuda de las varillas los huevos con el azúcar. No tenemos que dejar que los huevos cuajen, así que no dejamos que el agua caliente toque el cuenco donde estemos montando la mezcla. Tenemos que batir hasta que se forme una mezcla blanquecina y que haya aumentado casi al doble de volumen. Una vez montados los huevos con el azúcar, les añadimos el puré de naranja, el aceite de girasol (o mantequilla a temperatura ambiente) y el yogur. Mezclamos bien, con movimientos envolventes y añadimos la harina con la levadura y la sal (en mi caso he usado harina "bizcochona", que ya lleva la levadura integrada). No mezclamos en exceso y siempre lo haremos suavemente y con movimientos envolventes, para que no se baje mucho la mezcla.
Encamisamos un molde para el bizcocho, Puede ser un molde de plum-cake o bien uno redondo de 24 cm. En mi caso ha sido la cubeta de la panificadora, que es como los moldes de plum-cake.
Horneamos a 180ºC durante 35 minutos aproximadamente (depende del horno). Para saber si está hecho, como siempre, pinchamos con una aguja y, si sale limpia, está.
En caso de hornear en panificadora, ponemos el programa "hornear", que en el caso de la Biffinet es el nº8 y lo dejamos esos 60 minutos en tostado medio.
Desmoldamos y decoramos al gusto. En este caso yo no lo adorno con nada porque me gusta simplemente para mojarlo en la leche.

Preparación en Thermomix:
Precalentamos el horno a 180ºC.
Lavamos muy bien la naranja y la cortamos en trocitos, de modo que podamos quitar los pipos, si tiene alguno. La ponemos en el vaso junto con los huevos y el azúcar y programamos 3 minutos 37º velocidad 5. Una vez montados los huevos con el azúcar y la naranja, añadimos el aceite de girasol (o mantequilla a temperatura ambiente) y el yogur y mezclamos durante unos segundos a velocidad 2 y 1/2. Después añadimos la harina con la levadura y la sal (en mi caso he usado harina "bizcochona", que ya lleva la levadura integrada) y mezclamos 15 segundos en velocidad 2 y 1/2. Terminamos de envolver con la espátula con cuidado de que no se baje la mezcla.
Encamisamos un molde para el bizcocho, Puede ser un molde de plum-cake o bien uno redondo de 24 cm. En mi caso ha sido la cubeta de la panificadora, que es como los moldes de plum-cake. Horneamos a 180ºC durante 35 minutos aproximadamente (depende del horno). Para saber si está hecho, como siempre, pinchamos con una aguja y, si sale limpia, está.
En caso de hornear en panificadora, ponemos el programa "hornear", que en el caso de la Biffinet es el nº8 y lo dejamos esos 60 minutos en tostado medio.
Desmoldamos y decoramos al gusto. En este caso yo no lo adorno con nada porque me gusta simplemente para mojarlo en la leche.

viernes, 28 de octubre de 2016

Buñuelos fáciles de naranja

Estos buñuelos son la típica receta de pueblo que te da tu tía o tu abuela con medidas de las de andar por casa. He pesado cada ingrediente para las personas que no se atrevan a hacerlos sin medidas "exactas". Ya veréis que son fáciles porque no hace falta escaldar la harina en el agua ni nada parecido; ideales para hacer con niños y muy resultones, porque además tienen un sabor y un aroma deliciosos. No pueden faltar en estas fiestas, así que manos a la obra.

Por supuesto, se puede sustituir la naranja por dos mandarinas y quedan también de vicio.

Ingredientes:
Vaso y medio de harina (230 gr)
1 naranja entera (con piel y todo)
1/2 sobre de levadura de repostería (los polvitos blancos de hacer bizcochos)
3 huevos (los míos L)
5 cucharadas de azúcar (85 gr)
3 cucharadas de leche (25 gr)
Azúcar con canela en polvo para rebozar
Aceite para freir

Preparación:
Limpiamos muy bien la naranja y la troceamos para quitar si tiene algún pipo. Echamos los trozos en el vaso de la batidora y añadimos los huevos, el azúcar y la leche. Trituramos (quedarán cachitos muy pequeñitos de naranja; no queremos una simple papilla espesa. En la foto creo que se aprecian bien los cachitos que quedan). En Thermomix trituramos 30" velocidad 3-5-7.
Una vez triturado añadimos la harina tamizada con la levadura. Yo tenía
"bizcochona", así que no he añadido levadura. Volvemos a triturar para mezclar bien y que no queden grumos de harina. En la Thermomix 7" velocidad 3-5.
Tapamos con film de cocina y dejamos reposar media hora mientras vamos preparando el azúcar con canela y el aceite para freir.
Una vez ha transcurrido la media hora veremos que la masa presenta burbujitas y está algo esponjosa. Así que ya podemos empezar a freir los buñuelos. En una sartén amplia (porque los buñuelos se van hinchando cuando los freímos), con el aceite a fuego medio, vamos echando al aceite ya caliente  pegotitos de masa con ayuda de dos cucharillas de las de postre.
Damos la vuelta a cada buñuelo cuando se hayan dorado por un lado y los
sacamos a un plato con papel absorbente cuando ya los hayamos dorado por ambos lados.
Rebozamos en el azúcar con canela y ¡a disfrutar!.


Así solos ya están de miedo, pero si los rellenáis de crema pastelera ya son el súmmum.


viernes, 16 de septiembre de 2016

Porridge

Un desayuno saludable, saciante y que a mi me encanta; así que no podía de dejar de compartirlo. También se lo conoce como gachas de avena y tiene un origen celta que hace que en escocia sea de lo más típico. Se podría hacer con agua, pero yo personalmente lo prefiero con leche. Si se quiere hacer vegetariano se podría hacer con leche vegetal y queda buenísimo.
Es una forma de comer cereal integral sin apenas darnos cuenta, porque no se parece en nada a lo que nos venden como cereales integrales de desayuno y no está cargado con todos esos azúcares que esconden estos últimos. Las avena, además de hacer que aguantemos muchas horas sin necesidad de comer, gracias a su fibra y su poder saciante, contiene proteínas, vitaminas del grupo B y E, calcio, fósforo, potasio y magnesio. Vamos, que es oro puro para ayudarnos con el colesterol, la tensión y a proteger el estómago. ¿Qué más le podemos pedir?.

Ingredientes
1 tacita de copos de avena
1 tacita de leche

Preparación
 Es tan sencillo como calentar la misma cantidad de leche y avena en una cazuela hasta que la mezcla empieza a espesar y ponerse cremosa. Como se puede ver en las fotos, al principio la leche está líquida y luego ya va como desapareciendo y quedando cremosa, de modo que si pasas la cuchara, queda el hueco en el cazo con restos de esa "papilla" de leche.
Lo ideal es comer el porridge recién hecho, calentito, acompañado de lo que más nos guste; en mi caso, hoy ha sido con un chorrito de sirope de ágave, pero se puede acompañar de arándanos, fresas, nectarina, manzana, plátano, nueces, semillas de chía, miel, canela... También se puede comer tal cual, sin necesidad de añadir azúcar ni edulcorantes ni frutas, puesto que la avena ya tiene un sabor dulzón, que al juntarse con el de la leche, resulta muy agradable.
Si sobra (porque llena bastante) se puede conservar hasta dos días en el frigorífico.

¡A cargarse de energía buena desde por la mañana!



sábado, 28 de mayo de 2016

Pudin de cacao al micro

Hace unos días una compañera de trabajo compartió un vídeo con una receta que parecía facilísima y resultona y quedé con ella en hacerla y llevarla para el desayuno al día siguiente. Dicho y hecho, una receta fácil, con ingredientes que habitualmente se tienen en casa, rica y rápida, que a los amantes del colacao les va a encantar. Si no os gusta el colacao o por ejemplo sois celíacos, podéis usar sin problema nesquik, cacao valor en polvo o el chocolate que utilicéis habitualmente.
Este pudin se podría hacer en el horno al baño María, pero al hacerlo en el microondas ahorramos mucho tiempo y es más cómodo. Lo único es que hay que tener un molde que sea apto para microondas; en mi caso, de silicona. También es conveniente que el molde sea de aro, porque el microondas suele cocinar antes los laterales que el centro, de modo que al ser el centro hueco, el pudin se cocinará por igual en todas partes.
Aquí os cuento cómo hacerlo.

Ingredientes
3 rebanadas de pan de molde (Ni que decir tiene, que si tenéis cruasanes, madalenas o algún otro bollo que se os haya quedado un poco duro, podéis sustituir el pan de molde por él y el pudin quedará igual o más rico).
3 cucharadas de colacao
5 cucharadas de azúcar
3 huevos
1/2 litro de leche

Preparación



Cortamos el pan de molde en trocitos y lo ponemos con el resto de los ingredientes en el vaso de la batidora o en un cuenco amplio y alto y batimos bien. Volcamos en el molde apto para microondas que vayamos a utilizar para cuajar el pudin y metemos al microondas a potencia media durante 15 minutos; dejamos reposar 5 minutos y programamos a potencia media otros 5 minutos. Dejamos reposar un rato (mejor de un día para otro) y desmoldamos.
Mi microondas es de 800W de potencia, así que yo lo hago al 60% de potencia, que equivale a unos 450W. Este método en cualquier microondas es el que sustituye al baño María tradicional y sirve también apra cuajar el típico fland e huevo de toda la vida.

Desmoldamos en la fuente en que lo vayamos a servir y acompañamos de lo que queramos: leche condensada, nata... En mi caso, para no pringar mucho en el trabajo, con plátano en rodajas.

Ñam, ñam.




jueves, 14 de abril de 2016

Torrijas de leche

Este año no hemos comido ni una sola torrija en Semana Santa y me había quedado con las ganas, así que como uno de estos días nos han sobrado casi enteras las barras de pan, en lugar de rallarlo me decidí a matar el gusanillo y preparar este postre de aprovechamiento tan bueno.
Especifico que son las típicas torrijas de leche, porque en casa las hacemos también con vino dulce y con anís. Las tres versiones quedan riquísimas, la verdad.

Ingredientes:

1 barra de pan del día anterior
1 litro de leche (en mi caso semidesnatada)
5 cucharadas de azúcar
1 rama de canela
La piel de un limón (sin la parte blanca)
2 huevos
Azúcar y canela en polvo para rebozar
Aceite de oliva para freir

Preparación:

Ponemos en un cazo al fuego la leche con el azúcar, la ramita de canela y la piel de limón y dejamos que dé un hervor. Es importante que la piel de limón quede finita, sin nada de parte blanca, porque si no, amarga. Apagamos el fuego y tapamos el cazo, dejando que infusionen bien la canela y el limón a la vez que se templa la leche.
Por otro lado, cortamos el pan en rebanadas de al menos un dedo y medio de grosor. Preparamos también en un plato la mezcla de azúcar y canela para luego rebozar las torrijas fritas y otro plato con papel absorbente para cuando las vayamos sacando de la sartén. Batimos los huevos en otro plato cerca de los fogones, para poder luego pasar las torrijas a la sartén más fácilmente.
Ponemos a calentar el aceite en la sartén y freímos en él unas cáscaras de los huevos que hemos batido, para que así luego el aceite no haga espuma a la hora de freir las torrijas.
Cuando la leche se haya templado y ya no nos queme, sacamos la canela y el limón y vamos empapando las rebanadas de pan de dos en dos o de tres en tres (las que nos vayan a caber de una sola vez en la sartén). Una vez que vemos que están bien blanditas, con mucho cuidado y ayuda de una espumadera, las pasamos por el huevo batido y directamente a la sartén a freir. El
aceite no debe estar humeando, sino a fuego medio. Cuando veamos que se doran por un lado, las damos la vuelta con mucho cuidado y una vez doradas por todas partes, las sacamos al plato con papel absorbente y repetimos el proceso con más rebanadas.
Mientras se van haciendo más rebanadas en la sartén y empapándose otras en la leche, rebozamos en azúcar y canela las que teníamos escurriendo y las ponemos en la fuente donde las vayamos a servir.
Hay gente que las sirve luego con almíbar de azúcar o de miel. A mi como me gustan es con un buen chorro de leche con canela de la que sobra de empaparlas, que la cuelo y la dejo reservada en un botecito. Si veis que no os ha quedado suficiente leche con canela para acompañar, infusionáis un poco más.



Se me hace la boca agua sólo de recordarlas. Que las disfrutéis.
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