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martes, 27 de octubre de 2020

Pata de cerdo asada

 

Aunque este año está siendo diferente, duro y no me está dando mucho tiempo a subir recetas, no podía dejar de compartir esta delicia. Es una receta típica de Canarias y que para nosotros es muy especial. La preparo sobre todo en Navidad o cuando vamos a ser muchos alrededor de la mesa. Este año, como entiendo que la Navidad va a ser muy diferente debido a la COVID19, habrá que congelar un poco. Pero, a pesar de que seamos menos, no va a faltar.

Es muy facilita y no quita mucho tiempo porque, como va al horno, en lo que se está cocinando, podemos estar haciendo otras cosillas, así que ideal para cuando se tiene jaleo.

Espero que os guste. ¡Vamos al lío!

Ingredientes:

Para la pata:

1 pata entera de cerdo de 4 ó 5 kg (se puede hacer también con 1 kg o 1 y1/2 kg de contra o babilla de
cerdo y en ese caso se podría hacer en la olla a presión añadiendo 50 gr de agua en lugar de los 100 que pongo en la receta)

3 chdas AOVE

2 chdas azúcar moreno

2 chdas mostaza de Dijon

100 gr Kirsch (licor de cereza)

100 gr agua

Sal, pimienta y hierbas aromáticas (en mi caso, hierbas provenzales)

 

Preparación:

Precalentamos el horno a 200ºC. Si tenéis sistema de aire envolvente, usadlo.

Colocamos la pata en la bandeja de horno donde la vayamos a asar y la salpimentamos. En un cuenco mezclamos el aceite, el azúcar, la mostaza y las hierbas aromáticas y untamos la pata con ello por todas partes. Rociamos con el licor y añadimos los 100 gr de agua. Asamos a 200ºC calculando 40 minutos de horno por cada kilo de
peso.

Cada media hora conviene ir dando la vuelta a la pata para que se vaya haciendo por igual y la vamos regando con el jugo que va soltando para que no se reseque. Si vemos que se está quedando sin líquido, añadimos agua sin problema.


Una vez hecha (con los tiempos que os he puesto queda genial, pero siempre podéis pincharla para comprobar que está hecha), se corta en filetitos finos para servir. Se puede comer caliente o fria. Lo que sobra, en un bocata, en plan fiambre, está de lujo.

¡Qué aproveche!



lunes, 24 de septiembre de 2018

Tarta de Zanahoria

Típica receta americana que está riquísima, llena de matices y con un olorcito que da pena cuando desaparece. Aunque lleve 350 gr. de zanahorias no sabe nada a zanahoria, pero queda un bizcocho muy jugoso, aromático y requeteesponjoso. Yo no le pongo mucho azúcar (lo necesario para que crezca bien en el horno) pero para los muy golosos, se pueden aumentar las cantidades como os indico en la lista de ingredientes. En el caso de la crema para cubrir la tarta el azúcar que puede incluso sustituir por edulcorante, sirope de ágave, pasta de dátiles o lo que utilicéis normalmente para endulzar.
¡Vamos al lío!

Ingredientes:
Para el bizcocho
350 gr. de zanahorias (ya lavadas y peladas; en bruto serán unos 410 gr. aprox.)
3 huevos (yo L)
200 gr. de azúcar (se podrían poner hasta 350 gr, así que a gusto del consumidor)
1 cucharadita de esencia de vainilla
250 gr. de aceite (yo de oliva virgen extra, pero si os parece muy fuerte, que sea de girasol). Se podrían echar hasta 350 gr. de aceite, pero a mi me gusta con esta otra cantidad.
350 gr. de harina (en mi caso de la preparada para bizcochos, que ya tiene levadura incorporada)
1 sobre levadura química = 16 gr. (sólo si la harina que pones es la normal de repostería. Si usas bizcochona, no hay que añadir levadura)
2 cucharaditas de bicarbonato
2 cucharaditas de canela molida
1 cucharadita de jengibre en polvo
30 gr. de nueces ya peladas (son opcionales)
1 pizca de sal

Para el relleno/cobertura
50 gr. de mantequilla sin sal
250 gr. de azúcar glass (se podrían poner hasta 350 gr, así que a gusto del consumidor)
250 gr. de queso crema (tipo Philadelphia)
1 cucharadita de zumo de limón
Canela para adornar

Preparación Tradicional:
Rallamos las zanahorias y las dejamos reservadas en un cuenco. Mientras, batimos los huevos con el azúcar y la vainilla, simplemente que queden bien mezclados, no hace falta que crezcan ni blanqueen. Añadimos el aceite y las zanahorias ya ralladas y mezclamos.
Ponemos a precalentar el horno a 180ºC.
Tamizamos en un cuenco la harina, la levadura (sólo si la harina no la llevaba ya incorporada), el bicarbonato, la canela, la sal y el jengibre y añadimos esta mezcla al vaso junto con las nueces hechas trocitos. Mezclamos sin batir en exceso.
Untamos el molde o los moldes en los que vayamos a hornear el bizcocho con aceite (yo uso dos moldes de Ø18, pero valdría uno de Ø24 también, aunque variando el tiempo de horneado). Vertemos la mezcla en el molde y horneamos a 180ºC. Si usamos dos moldes pequeños con 35 minutos sería suficiente, para un molde más grande necesitaríamos alrededor de 60 minutos. Para comprobar que el bizcocho ya está hecho, hacemos como
siempre, pinchamos en el centro con una aguja de punto o una varilla de pincho moruno o un cuchillo
de punta y, si sale limpio, es que ya está hecho. Si no, dejamos 5 minutitos más.
Dejamos enfriar y desmoldamos.
Si el bizcocho es lo suficientemente alto, lo partimos por la mitad para rellenarlo. Si no, usamos un bizcocho para la parte de abajo, ponemos el relleno y cubrimos con el otro bizcocho. En mi caso, con un bizcocho de los de molde de Ø18 me da para cortar y rellenar y el otro dejarlo congelado para otro día (si lo van a comer pocas personas, alrededor de 6. Si es para 12 hacen falta los dos bizcochos pequeños o el grande de Ø24).

Para el relleno, que también usaremos para cubrir por arriba el bizcocho, ponemos todos los ingredientes en un cuenco y mezclamos.

Con los bizcochos desmoldados, colocamos uno de base y echamos la mitad de la crema. Colocamos el otro bizcocho encima y cubrimos con el resto de la crema. Adornamos con un poco de canela o como más nos guste (figuritas de azúcar o de mazapán, zanahoria rallada...).

¡Lista para disfrutar!

Preparación con Thermomix:
Ponemos en el vaso las zanahorias, peladas y en trozos, y programamos 8 segundos a velocidad 5. Reservamos y, sin lavar el vaso, echamos los huevos, el azúcar y la vainilla y mezclamos 30 segundos a velocidad 5.
Añadimos el aceite y las zanahorias ya ralladas y mezclamos 5 segundos a velocidad 4.
Ponemos a precalentar el horno a 180ºC.
Tamizamos en un cuenco la harina, la levadura (sólo si la harina no
la llevaba ya incorporada), el bicarbonato, la canela, la sal y el jengibre y añadimos esta mezcla al vaso junto con las nueces hechas trocitos. Mezclamos 3 segundos a velocidad 6.
Untamos el molde o los moldes en los que vayamos a hornear el bizcocho con aceite (yo uso dos moldes de Ø18, pero valdría uno de Ø24 también, aunque variando el tiempo de horneado). Vertemos la mezcla en el molde y
horneamos a 180ºC. Si usamos dos moldes pequeños con 35 minutos sería suficiente, para un molde más grande necesitaríamos alrededor de 60 minutos. Para comprobar que el bizcocho ya está hecho, hacemos como siempre,
pinchamos en el centro con una aguja de punto o una varilla de pincho moruno o un cuchillo de punta y, si sale limpio, es que ya está hecho. Si no, dejamos 5 minutitos más.
Dejamos enfriar y desmoldamos.
Si el bizcocho es lo suficientemente alto, lo partimos por la mitad
para rellenarlo. Si no, usamos un bizcocho para la parte de abajo, ponemos el relleno y cubrimos con el otro bizcocho. En mi caso,

con un bizcocho de los de molde de Ø18 me da para cortar y rellenar y el otro dejarlo congelado para otro día (si lo van a comer pocas personas, alrededor de 6. Si es para 12 hacen falta los
dos bizcochos pequeños o el grande de Ø24).

Para el relleno, que también usaremos para cubrir por arriba el bizcocho, ponemos todos los ingredientes en el vaso y
programamos 20 segundos a velocidad 4. Yo, como no suelo tener azúcar glass, pongo con el vaso limpio y seco el azúcar y lo hago glass unos segundos a velocidad 10 y luego ya añado la mantequilla y el queso crema y mezclo.

Con los bizcochos desmoldados, colocamos uno de base y echamos la mitad de la crema. Colocamos el otro bizcocho encima y cubrimos con el resto de la crema. Adornamos con un poco de canela o como más nos guste (figuritas de azúcar o de mazapán, zanahoria rallada...).

¡Lista para disfrutar!

martes, 11 de septiembre de 2018

Quiche de pollo y jamón de York

Esta receta es una variación del típico pastel de puerros, que está riquísimo, pero que tuve que preparar un día que no tenía puerro fresco en casa y ya nos habíamos hecho a la idea de cenar quiche. Queda suave pero sabroso y si comemos un trocito no muy grande, no resulta nada pesado por la noche.

Ingredientes:
1 lámina de hojaldre (también queda genial con masa quebrada)
150 gr. queso rallado (gruyère o emmental quedan fenomenal)
1 cebolla
125 gr. de leche o nata
4 huevos
150 gr. de jamón York
Sal
Pimienta
Aceite de oliva

Preparación:
Precalentamos el horno a 200ºC.
Pelamos y cortamos la cebolla en cuadraditos no muy grandes. La pochamos a fuego lento con un poco de sal en un culín de aceite y, cuando ya veamos que se transparenta, subimos el fuego y añadimos el pollo, salpimentado y en trozos de bocado.
Mientras, extendemos el hojaldre en el molde donde lo vayamos a
hornear y lo pinchamos por todo el fondo con un tenedor, para que no se hinche en esa zona.
En un cuenco mezclamos los huevos, una pizca de sal, la leche o
nata, un pelín de pimienta, el jamón de York y la mitad del queso. Una vez bien mezclado, añadimos la cebolla con el pollo ya cocinados y volcamos la mezcla dentro del hojaldre. Ponemos el resto del queso por encima y
horneamos a 200ºC alrededor de 30 minutos.
Dejamos reposar un poquito y ¡a comer!

Como es una quiche, se puede comer tanto en frío como en caliente, así que si sobra, no os preocupéis, que al día siguiente también está buena, aunque ya no estará crujiente.

Para convertirla en un pastel de puerros simplemente tendríamos que sustituir el pollo y la cebolla por 2 puerros, que haríamos al vapor en tiras, retirando la parte verde dura y añadiríamos a la mezcla de huevos y leche.


¡Qué aproveche!


viernes, 30 de marzo de 2018

Buñuelos (con crema incorporada)

Esta receta de buñuelos queda riquísima para comer tal cual, sin rellenar, puesto que lleva crema pastelera incorporada en la masa y les da un sabor y una cremosidad impresionantes; aunque a nosotros, que nos gusta tanto la crema pastelera, además los rellenamos.
La idea la cogí de una forera llamada Mongeta, aunque su receta de crema no es la que yo uso, porque a nosotros nos tiene enamorado el sabor de la crema que saqué hace años del programa de cocina Más Fácil Imposible y que es la que os pongo en esta receta. Si no vais a rellenar luego los buñuelos con la crema, no tenéis que hacer tanta cantidad de crema; con la mitad tendríais de sobra para hacer esta masa de buñuelos.

Ingredientes:

Para la crema pastelera:
3 huevos ó 6 yemas
100 gr. azúcar avainillado (o azúcar + una cucharadita de esencia de vainilla)
1/2 litro de leche (en mi caso, semidesnatada)
50 gr. maicena
1 pizca de sal

Para los buñuelos:
150 gr. de crema pastelera
2 huevos
100 gr. harina
75 gr. mantequilla
125 gr. leche
1 pizca de sal
1 naranja (sólo la ralladura)
1 cucharada de anís
Aceite para freir
Azúcar para rebozar

Preparación:

En Thermomix:

Lo primero que tenemos que hacer es preparar la crema pastelera, para que se vaya enfriando en lo que luego preparamos los buñuelos.
Para ello, ponemos en el vaso todos los ingredientes a la vez y programamos 7 minutos, 90ºC,velocidad 4. Cuando termine, pasamos la crema a una manga pastelera y la dejamos enfriar. O bien la volcamos en un tazón grande y tapamos con film transparente de cocina, bien pegadito la crema para que no se forme costra.
En lo que se va cocinando la crema, vamos tamizando la harina en un cuenco y reservamos. Una vez se ha hecho la crema, en lo que se va enfriando, sin lavar el vaso, echamos en él la leche, la mantequilla y la sal y programamos 4 minutos, varoma, velocidad cuchara. Cuando pite la máquina, abrimos el vaso y volcamos de golpe la harina que habíamos tamizado y programamos 30 segundos velocidad 5. Sacamos el vaso de la
peana y dejamos enfriar.
Cuando se ha templado la masa, volvemos a colocar el vaso en la
máquina, añadimos los 150 gramos de crema pastelera y programamos 15 segundos a velocidad 5. Batimos los huevos en un tazón y con el vaso cerrado y la máquina en velocidad 5
vamos añadiendo por el bocal poco a poco los huevos, mirando que queden bien integrados en la masa. Cuando ya se haya quedado la masa como la que se ve en la foto (brillante y con los huevos completamente integrados en ella), volcamos la masa de los
buñuelos en un cuenco o en un plato hondo para poder ir cogiendo de ahí las porciones de masa para freir los buñuelos.
Calentamos aceite en una sartén, no demasiado (unos 170ºC, que no llegue a humear pero que si echamos un trocito de pan, suba a la superficie haciendo burbujitas de que se va friendo) y con ayuda de dos cucharillas untadas de aceite, vamos echando al aceite caliente porciones de masa, que freiremos de forma que se van dorando e inflando y, si hay suficiente aceite se darán la vuelta solos cuando uno de los lados esté hecho. Una
vez fritos, vamos sacando los buñuelos a un plato con papel absorvente de cocina para retirar el exceso de aceite y luego, aún
calientes, por otro plato con azúcar.
Podemos comerlos así y ya están muy ricos, sobre todo recién hechos. que están crujientes por fuera y fofitos por dentro.

Nosotros, normalmente, los rellenamos de crema de que ha sobrado de hacer la masa, y son irresistibles, ¡no queda ni uno!.


Modo Tradicional:
Lo primero que tenemos que hacer es preparar la crema pastelera, para que se vaya enfriando en lo que luego preparamos los buñuelos.
Para ello, ponemos en un cazo al fuego casi toda la leche, reservando un poco de leche en un tazón. En la leche del cazo ponemos la vainilla (o bien la cucharadita de esencia o bien una vaina de vainilla abierta a lo largo, para que infusione en la leche y le dé sabor). Mientras se calienta la leche, en el tazón donde dejamos la leche reservada echamos la maicena y mezclamos muy bien para que no haya grumos. Además, en un cuenco ponemos los huevos y el azúcar y mezclamos bien. Mezclamos con la leche con maicena y reservamos hasta que la leche del cazo esté caliente. Una vez ha infusionado la leche del cazo, retiramos la vaina de vainilla, bajamos el fuego y vertemos un poco de la leche caliente en el cuenco de las yemas, mezclamos bien y añadimos toda la mezcla al cazo de la leche caliente. Movemos continuamente a fuego lento hasta que la crema espese y reservamos, tapando con film transparente de cocina, bien pegadito la crema para que no se forme costra.
Ahora, tamizamos la harina en un cuenco y reservamos y en lo que se va enfriando la crema, empezamos a hacer la masa de los buñuelos. Así que ponemos a calentar en un cazo, que puede ser el mismo donde hemos preparado la crema, sin necesidad de lavarlo, la leche, la mantequilla y la sal y calentamos, removiendo para que la mantequilla se deshaga y quede mezclada con la leche. Apagamos el fuego y echamos de golpe la harina en el cazo, removiendo para que la harina quede "escaldada" y nos quede una masa homogénea que no se pegue a las paredes del cazo. Dejamos que se temple fuera del fuego, para que luego cuando añadamos los huevos, éstos no se cuajen.
Pasados unos 10-15 minutos fuera del fuego, que ya se haya templado la masa, añadimos los 150 gramos de crema pastelera y removemos para que se integre bien en la masa. Luego, con el cazo de nuevo a fuego lento, vamos integrando los huevos uno a uno, removiendo enérgicamente cada vez que añadimos un huevo y no añadiendo el siguiente hasta que el anterior no se haya quedado bien integrado en la masa. Tiene que quedar una masa lisa, sin grumos y brillante, como la de la foto. Volcamos la masa de los buñuelos en un cuenco o en un plato hondo para poder ir cogiendo de ahí las porciones de masa para freir los buñuelos.
Calentamos aceite en una sartén, no demasiado (unos 170ºC, que no llegue a humear pero que si echamos un trocito de pan, suba a la superficie haciendo burbujitas de que se va friendo) y con ayuda de dos cucharillas untadas de aceite, vamos echando al aceite caliente porciones de masa, que freiremos de forma que se van dorando e inflando y, si hay suficiente aceite se darán la vuelta solos cuando

uno de los lados esté hecho. Una vez fritos, vamos sacando los buñuelos a un plato con papel absorvente de cocina para retirar el exceso de aceite y luego, aún calientes, por otro plato con azúcar.
Podemos comerlos así y ya están muy ricos, sobre todo recién hechos. que están crujientes por fuera y fofitos por dentro.
Nosotros, normalmente, los rellenamos de crema de que ha sobrado de hacer la masa, y son irresistibles, ¡no queda ni uno!.



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