lunes, 27 de marzo de 2017

Ensaladilla rusa

Me encanta la ensaladilla, pero en muchos sitios la hacen demasiado grasa para mi gusto o con exceso de mahonesa o, lo peor, aguada e insípida. Aquí os cuento cómo la hago yo para que, a los que os pasa lo que a mi, podáis disfrutar de un rico plato de ensaladilla en cualquier época del año.



Ingredientes:
2 ó 3 patatas
2 zanahorias
1 taza de guisantes
2 huevos
1 paquetito de aceitunas sin hueso
2 latitas de atún al natural
1 latita de espárragos
1 latita de pimiento morrón o pimientos del piquillo
mahonesa

Preparación:
Lo primero que tenemos que hacer para que la ensaladilla no quede luego aguada y las verduras no pierdan vitaminas ni queden muy blandas es cocinarlas al vapor. Yo lo hago en la olla, que es muy rápido y se conservan mucho mejor los nutrientes. Para ello, ponemos en la olla como un dedo de agua y encima un colador de los que tienen patas o el accesorio de vapor que traiga la olla, de modo que el agua no toque las verduras y éstas se cocinen con sus propios jugos y el vapor que genere el agua. Aún no echamos nada de sal, que si no se deshidratan las verduras. En ese accesorio colocamos las zanahorias bien lavadas y enteras, las patatas bien lavadas y con la piel y los guisantes y dejamos que cuezan 5 minutos desde que salgan las dos rayitas de la olla. Dejamos que la olla pierda presión y reservamos.
Mientras, en una cazuelita aparte vamos cociendo los huevos. En mi caso, los meto en agua fria que
los cubra con un poco de sal y un chorrito de vinagre, para que en caso de que algún huevo se rompa, se coagule rápido y no se eche a perder. Los dejamos cocer 10 minutos y pasado el tiempo los escurrimos y ponemos con agua fria, para poder pelarlos sin abrasarnos.
En lo que se están haciendo las verduras y los huevos, vamos escurriendo en un colador el atún. Si os gusta más el atún en aceite, no hay problema, siempre que hagáis lo mismo, escurrirlo muy bien para que no quede un exceso de aceite y ese aceite del atún se puede usar para aliñar ensaladas y da un toque riquísimo.
Escurrimos también los espárragos y empezamos a montar la ensaladilla.
Pelamos las patatas y las cortamos en el bol donde vayamos a mezclar todo. Añadimos las zanahorias, que cortaremos en rodajitas, y los guisantes. Los huevos pelados y cocidos los añadimos también en trozos no demasiado pequeños, que luego al mover se deshacen un poco. Añadimos las aceitunas sin hueso, el atún escurrido y los espárragos en trocitos (venden también unas latitas de yemas de espárrago que quedan genial también).
En este punto yo añado un poquito de sal y le echo dos cucharadas de mahonesa y mezclo bien con una cuchara de madera o con las manos. Pruebo y dejo enfriar.
A la hora de servir, vemos si queremos añadir más mahonesa o no y adornamos con unos pimientos morrones o del piquillo. Este día yo no tenía pimientos y lo adorné formando una flor con patatas fritas. Y es que está rica de todas maneras. ¡A comer!.



martes, 14 de febrero de 2017

Sopa de almejas y beicon (clam chowder)

La primera vez que probé esta sopa, me enamoré de ella. Así que no podía haber un día mejor para compartirla que en San Valentín. Es una sopa cremosa, suave y deliciosa, que no llega a ser una crema porque no lleva nada triturado. Típica de Nueva Inglaterra, en EEUU se cocina de diferentes maneras, dependiendo de la región donde se esté. En la mayoría de los casos se hace añadiendo también apio picado, pero esta versión no lo lleva y es la que más gusta en casa. En este caso, haciendo honor a la que a mi me enamoró, os cuento la versión que yo cocino, que es lo más parecida posible a la que se come en la cadena californiana de Souplantation de San Diego. Un lujo al alcance de todos.

Ingredientes:
1 kg de almejas
1 chorrito de vino blanco
100 gr de beicon ahumado en taquitos
2 cucharadas de harina
1 cebolla
2 patatas grandes
1 taza de caldo del de abrir las almejas (alrededor de 50 gr)
2 tazas de leche (=400 ml)
1 taza de nata líquida (=200 ml)
1 latita de maíz dulce en grano (=1/2 taza)
1/2 cucharadita de tomillo
Sal
Pimienta negra molida
Aceite de oliva virgen extra
1 hoja de laurel

Preparación:
Lo primero que tenemos que hacer es limpiar muy bien las almejas para que suelten toda la tierra posible y no nos estropeen el plato. Para ello, las ponemos en un cuenco cubiertas de agua con sal y las cambiaremos el agua unas tres veces. Siempre usando agua salada, para que se crean que están en el mar, se relajen y suelten arenilla. Yo lo que hago es que las pongo en un colador y lo sumerjo en el agua, para cuando las cambio del agua, que se quede la arena abajo en el cuenco y no me la lleve de nuevo con las almejas. Lo podeís ver en la foto.
Una vez limpias las almejas, las abrimos. Yo las he abierto en el microondas, en tres tandas y he tardado con cada tanda 2 minutos y 30 segundos. Para ello he puesto en un recipiente apto para microondas un chorrito de vino blanco y una hoja de laurel y he colocado las almejas que iban cabiendo sin amontonarse, he tapado y a potencia máxima (mi micro es de 800W) las he abierto en ese tiempo que os comentaba. Según terminaba el tiempo, las iba sacando a un tazón y colaba el caldo que habían soltado en otro tazón, volvía a poner otra tanda de almejas en el mismo recipiente sin quitar la hoja de laurel y con un chorrito de nada de agua las aquí para abrir mejillones. Si no os gusta este método o no tenéis microondas, las abrís en una cazuela al fuego con un chorrito de vino blanco y una hoja de laurel.
ponía otros 2 minutos y medio (esta vez ya sin echar vino) y han quedado genial. Es el mismo método que ya expliqué
Luego en lo que vamos preparando la sopa tendremos que ir sacando las almejas de su concha y colaremos todo el caldo con ayuda de un tamiz muy fino o con un trapo o, como yo he hecho esta vez, con papel de cocina, para quitar la arenilla que pueda llevar (porque aunque hayamos limpiado las almejas, no sé cómo, siempre queda algo de arena). También podéis ver a lo que me refiero en las fotos.
Ahora ya vamos con lo divertido: En la cazuela donde vayamos a hacer la sopa echamos un pelín de aceite y doramos bien el beicon. Mientras, vamos cortando la cebolla en trocitos pequeños y las patatas en cubitos medianos (que luego queremos que la patata se note y no se deshaga).
Cuando el beicon ya está dorado, añadimos la cebolla picada y le
echamos un poco de sal para que se poche, lo que tardará alrededor de 5 minutos. Entonces, añadimos el tomillo (poco, que si no luego predomina mucho el sabor) y la harina y le damos un par de vueltas para quitar a la harina el sabor a crudo. Y ahora sí que añadimos el caldo colado de las almejas, la
leche, la nata y la patata en cubitos. Probamos de sal, rectificamos si hace falta y añadimos la pimienta negra molida y el maíz en
grano. Dejamos hervir a fuego medio y tapado durante unos 15 minutos, que es el tiempo que necesitaremos para que se cocine la patata sin deshacerse. No obstante, probamos, porque algunas patatas a veces son muy duras y quizá necesiten 5 minutillos más.
En este punto yo aparto un plato de sopa para mis hijos, que si ven
una almeja en la sopa les da un patatús y ya añado las almejas
limpias. Las dejo dar un hervor de unos 30 segundos (no les hace falta más) y sirvo la sopita bien caliente, recién hecha.
Si queda demasiado espesa para vuestro gusto, no tengáis problema en añadir más leche o caldo y remover antes de servir.

¡Qué aproveche!

sábado, 28 de enero de 2017

Lomo a la naranja con Oporto

Una receta sencilla y barata, de las que se pueden hacer cualquier día, porque es rápida de hacer y a los niños les parece un plato de fiesta; siendo a la vez sano, porque apenas lleva grasa, aunque sí algo de azúcar. Está basada en una receta de Cristina Galiano, que es una fantástica cocinera y experta en nutrición a la que sigo desde hacer años.
¡Vamos a por ella!

Ingredientes:
1 trozo de lomo de cerdo de kilo o kilo y medio
4 cucharadas de aceite de oliva (= 1/2 dl)
El zumo de una naranja grande (= 2 dl
aproximadamente)
Un trozo de la piel de naranja
3 cucharadas de azúcar
10 cucharadas de Oporto o de vino blanco bueno (= 1 dl)
Sal
Pimienta blanca molida (yo mezcla de pimientas recién molidas)

Preparación:
Quitamos a la cinta de lomo toda la grasa posible que pueda tener y la doramos en la olla con el aceite para sellarla por todos lados y que luego no pierda jugos. Al dorar el lomo hay que intentar cogerlo con dos espátulas y no con tenedor, para no pincharlo y que no suelte jugo, porque si no, quedaría reseco.
Una vez dorada la carne, salpimentamos y añadimos la cáscara de naranja (sin nada de blanco para que no amargue), el zumo, el
 azúcar y el vino y dejamos a fuego fuerte un poco para que se evapore el alcohol.

Cuando veamos que ha reducido un poco el caldo, tapamos la olla con su tapa de presión y dejamos cocer durante 10 minutos desde que salen las dos rayitas de la válvula. El tiempo va a depender mucho de la olla que usemos, en las super rápidas puede llegar a ser suficiente con 6 minutos de cocción, pero en las antiguas quizá se necesiten hasta 15 minutos. Así que al apagar la olla y dejar que pierda presión, abrimos y comprobamos cortando una rodajita, si está hecho al punto que queremos o no. Si le falta tiempo, con ponerlo dos minutos más es suficiente. Mejor tener que hacer esto que no que se quede reseco, que entonces no hay quien lo coma.
Si os gusta la salsa espesa, como es mi caso, retiráis el lomo una vez hecho y dejáis al fuego destapada la olla con la salsa para que reduzca un poco, o bien le añadís maizena express, que sirve para espesar en caliente, o en un poco de agua fria diluís una cucharada de maizena normal y la añadís a la salsa para que dé un hervor y espese a vuestro gusto.
Por supuesto, si os gusta más dulce podéis añadir 1 ó 2 cucharadas más de azúcar, pero a mi con el
 Oporto, que ya es un vino dulcito,
así me parece que queda fenomenal.
En caso de usar vino blanco sí pondría 4 cucharadas de azúcar en lugar de tres.
Ni que decir tiene, que en caso de que os guste que sepa mucho a naranja, podríais sustituir el vino por licor de naranja, cointreau o Grand Manier, pero es este caso en lugar de 1 decilitro pondríamos la mitad de alcochol: 1/2 decilitro.

Se puede acompañar con rodajitas de naranja o gajos de mandarina que se cocieran ligeramente en la salsa. En nuestro caso, con patatas fritas, que con los niños es lo que triunfa seguro.

Espero que os guste.


domingo, 8 de enero de 2017

Salsa Brava (sin tomate)

En la calle donde vivía de pequeña había un bar conocido por sus patatas bravas, ricas y especiales, porque no eran las típicas patatas con salsa de tomate y tabasco, sino con una salsa casera, hecha a base de pimentón y que me recuerda mucho a una que probé este verano en Ponferrada en uno de los sitios típicos de tapas, donde sirven unos mejillones y unas patatas picantes, ambas cosas con una salsa como ésta. También en Santiago de Compostela sirven unos mejillones muy famosos que llaman tigres y van con una salsa como la de esta receta. No dejéis de probarla, está para mojar pan y no parar.

Ingredientes:

1 diente de ajo
1/2 cebolla muy picada
1 cucharada de harina
1 cucharadita de pimentón dulce
1/2 cucharadita de pimentón picante
Sal a gusto
Aceite de oliva virgen extra
1 vaso de agua o caldo (si es para mejillones, mejor poner parte del caldito de abrirlos)

Preparación:



Pochamos la cebolla y el ajo con una pizca de sal hasta que la cebolla se ponga
transparente. Añadimos la harina, espolvoreando con un colador para evitar grumos, y cocinamos un ratito para que la harina no sepa a crudo. Se habrá formado una especie de masa, llamada roux, como cuando preparamos bechamel. Así que ahora añadimos el pimentón (tanto el dulce como el picante) y le damos una vuelta rápida para que no se queme; que si se quema, amarga.  Añadimos el agua y dejamos espesar, moviendo bien para que no se formen grumos ni se pegue.

Una vez ha espesado, pasamos la salsa por la batidora y probamos de sal.

Servimos calentita sobre las patatas o los mejillones.

Fácil ¿no?.


viernes, 23 de diciembre de 2016

Castañas cocidas al anís

Ricas, sencillas y la solución perfecta para cuando tenemos castañas de esas que no hay quien las pele. No os podéis imaginar el aroma tan maravilloso que queda en casa cuando se hacen y lo buenas que están las castañas hechas de esta manera. Para las personas mayores y los niños son ideales porque se mastican fenomenal y, lo mejor de todo, se pelan de maravilla. Así que ¡hay que probarlas!.

Ingredientes:
Castañas
Agua
Anís en grano
Hinojo en grano (opcional)
Azúcar (opcional)

Preparación:

En una olla exprés ponemos las castañas lavadas y con un corte en la cáscara (como podéis ver en la foto) y las cubrimos totalmente con agua, porque tragan bastante al cocerse. Añadimos un buen puñado de anís en grano y yo además le agrego hinojo en grano, como se puede apreciar en la foto, que es también muy digestivo y acentúa el aroma a anís. Cocemos en la olla durante 20 minutos desde que suba la segunda rayita.
Cuando la olla haya perdido presión, sacamos una castaña, la pelamos y la probamos. Si está rica (el anís hace que queden dulzonas) ya habremos terminado. Si no, añadiríamos al agua una cucharada de azúcar y dejaríamos que diera un pequeño hervor, para que las castañas queden más dulces.
En cuanto estén templadas se pueden comer y, si sobran, las guardamos con el líquido que tengan, para darles un golpecillo de calor en el microondas y poder comerlas de nuevo como recién

hechas.

Espero que os guste esta receta tan sencilla y tan invernal.
¡Felices fiestas!

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