jueves, 25 de agosto de 2016

Patatas gratinadas a la francesa


Basadas en el típico Gratin Dauphinois, en realidad la receta cambia porque yo le añado queso a la hora de meterlo al horno (lo cual es casi un sacrilegio para la gente de la región de Grenoble, pero en casa nos encanta que lleven el queso fundido y doradito por encima). Son unas patatas blanditas, con mucho lácteo y que llenan muchísimo, así que las podemos acompañar con una buena ensalada tranquilamente; aunque para acompañar carne están genial también y dejan de ser las típicas patatas fritas o asadas.

Ingredientes:
1 kg de patatas
1 litro de leche
Sal
Pimienta
Nuez moscada
2 ó 3 dientes de ajo
1 brick pequeño de nata líquida
1 paquete de mezcla de 5 quesos o queso emmental rallado

Preparación:
 Pelamos las patatas, las lavamos y cortamos en rodajas finitas (como para tortilla o más finas) y ya no las lavamos más ni las metemos en agua, porque necesitamos que no pierdan el almidón para que queden bien cremosas.
Mientras, en un cazo, ponemos a calentar la leche con la sal (en este caso hay que ser un poco generosos porque las patatas si no quedarían sosas), la pimienta, la nuez moscada y los ajos pelados pero enteros. Dejamos que dé un hervor de menos de 5 minutos y
sacamos los ajos. Añadimos las patatas ya cortadas y dejamos cocer a fuego medio durante aproximadamente 15 minutos (no se deben quedar excesivamente blandas, porque luego van al horno).
Precalentamos el horno a 180ºC.
En una fuente de horno untada con mantequilla vamos colocando las patatas ya cocidas con la leche (las vamos sacando del cazo con ayuda de una espumadera, para que no lleven demasiada leche consigo. Añadimos por encima la nata líquida y meneamos un poco la fuente para que se reparta por todas las patatas. Si vemos que
queda
escaso de líquido (tiene que quedar un poco por debajo de las patatas, pero no sólo el culín de la fuente) añadimos un poco de la leche de cocer las patatas. Ponemos unos pellizquitos de mantequilla por encima y con esto tendríamos, después de hornear, el gratin Dauphinois del que os hablaba al principio. Pero yo voy más allá y en este punto añado el queso rallado por encima. Horneamos a 180ºC durante 40 minutos aproximadamente.
Dejamos reposar un poco y ¡a comer!. Si veis que no se ha dorado a vuestro gusto, siempre podéis añadir unos minutitos de grill.

Espero que os guste esta forma tan diferente de preparar las patatas.


martes, 16 de agosto de 2016

Sopa fría de melón

Tras unas semanas de "sequía recetil", porque donde estaba no tenía buena conexión a internet, vuelvo de nuevo con una recetita fácil, fácil, de esas que no se pueden dejar de probar: una sopa fría de melón. Y recalco lo de fría, porque cuanto más fría, normalmente más buena está.
Refrescante, dulzona pero con el contraste de los complementos que queramos poner, rápida de hacer y, lo mejor de todo, te deja aprovechar esos melones "pepinos" que a veces compramos pensando que van a salir buenos y luego resultan sosos pero no queremos tirarlos a la basura. Y es que en mi casa ¡no se tira nada!.

Ingredientes:
1 kg de melón cortado en trozos (en mi caso eché uno redondito de los de tipo "Galia" que había salido sosísimo, y un trozo de melón "piel de sapo" que le añadió un dulzor excepcional).
2 yogures naturales (yo desnatados, pero si es yogur griego o leche evaporada - serían unos 200 gr- pues más cremosa quedará la sopa).
1 cucharadita de azúcar
1 pizca de sal
1 golpe de pimienta negra molida
Los complementos que queramos, en mi caso jamón serrano en trocitos y piñones.

Preparación:

Ponemos en el vaso de la batidora (si no es grande, hacedlo en una fuente amplia) el melón cortado en trozos, ya limpio de cáscara y pepitas. Trituramos muy bien, de forma que quede una crema fina. (En thermomix lo pondremos durante 1 minuto a velocidad 9). Después añadimos los yogures, el azúcar, la sal y la pimienta y batimos a velocidad más baja, hasta que queden integrados todos los ingredientes (en Thermomix son 20 segundos a velocidad 4). Probamos por si viéramos necesario añadir sal o azúcar (según gustos) y servimos bien fresquita, acompañada de lo que más nos guste, o sola, que también está muy rica.

Buen provecho.

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